MARTES 18
Verde Feria, Misa por los prófugos y exiliados MR, p. 1144 (1136) / Lecc. II, p. 452
Otros santos: Amando de Burdeos, presbítero y obispo; Gregorio Barbarigo, cardenal; Isabel Shönau, abadesa benedictina y mística. Beata Hossana u Osana de Mantua, religiosa de las Hermanas de Penitencia de Santo Domingo.
GREGORIO BARBARIGO (1625-1697). Cardenal. Giovanni Gregorio Barbarigo Gasparo, su nombre de bautismo, nació en Venecia, Italia. Hijo de un miembro del senado. En su época se desató la cruenta y feroz guerra llamada de los Treinta Años (1618-1648), entre protestantes y católicos. En su juventud ingresó a la Universidad de Padua, donde obtuvo el título de abogado civil y canónico. Por su preparación fue escogido por el gobierno veneciano para asistir a las negociaciones que deberían poner fin al citado conflicto (1648), en dichas reuniones conoció y entabló amistad con quien años después sería el Papa Alejandro VIII (1689-1691), esta relación servirá para que el Pontífice se percate de la vocación y virtudes sacerdotales y como estadista de Gregorio. Se le ungió obispo de Bérgamo (1657) y, tres años después, cardenal. Por último, en 1664, fue consagrado obispo de Padua, cargo que ocupará el resto de su vida. Se distinguió por su empeño en mejorar la preparación de los sacerdotes; edificó un seminario, al cual dotó de una biblioteca y de una imprenta. El cardenal Barbarigo fue un hombre sensible a las necesidades de su grey; su amor hacia los pobres era proverbial para quienes creó numerosas asociaciones. Luchó por la unidad de las Iglesias romana y griega. Murió en Padua, Italia. San Juan XXIII (1958-1963; 11 de octubre) lo canonizó en 1960.