Santoral 18 de Mayo

Beata Guadalupe Ortiz de Landázuri

BEATA GUADALUPE ORTIZ DE LANDÁZURI, nació en Madrid, el 12 de diciembre de 1916. Fue una de las primeras mujeres del Opus Dei. Tenía un carácter recio y valiente. Era doctora en Ciencias Químicas. Destacó por su anhelo de amara a Dios y darlo a conocer a los demás. Pasaba largos ratos de oración ante el sagrario. Era muy devota de la Virgen, en especial bajo la advocación de Guadalupe. Transformaba su trabajo en lugar de encuentro con Cristo y en servicio al prójimo: las tareas del hogar, la enseñanza y la investigación científica. Impulsó iniciativas en favor de jóvenes, profesionales y madres de familia. Comenzó el trabajo apostólico del Opus Dei en México (1950-1956), donde puso en marcha varias residencias de estudiantes, una escuela para campesinas y un dispendario médico ambulante. Quienes la conocieron recuerdan que estaba siempre contenta, habitualmente sonriente, y que transmitía alegría y optimismo. Sabía querer a todos por su carácter abierto y afable, infundía confianza en las personas más variadas y las encendía en el deseo de llegar a la amistad con Cristo. Guadalupe falleció en Pamplona, con fama de santidad, el 16 de julio de 1975. Fue beatificada el 18 de mayo de 2019.

Otros santos: Félix de Cantalice, religioso de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos. Beatos: Blandina Merten, religiosa de la Orden de Santa Úrsula Marcin; Jan Oprzadek, sacerdote profeso de la Orden de los Frailes Menores y mártir.

BEATA BLANDINA MERTEN, derivado de blandus «tierno, acariciador, agradable» (1883-1918). Religiosa de la Orden de Santa Úrsula. María Magdalena Merten, su nombre de bautismo, nació en Duppennweiler de Saarland, Alemania. Estudió para maestra en el Instituto Magisterial de Marienau. De 1902 a 1907 laboró como docente en Treveris. Siempre se distinguió por su misticismo, devoción a la Eucaristía, a la Pasión del Señor y la Santísima Virgen. En el magisterio unía la formación intelectual con la espiritual. A las alumnas las instruía con notable afecto. Dedicaba especial cuidado a la educación de pobres, a quienes, además, les procuraba alimento y vestido. En 1908, ingresó a la Congregación de Santa Úrsula (ursulinas) de Calvarienberg, donde adoptó el nombre de sor Blandina del Santísimo Corazón de Jesús. Se le transfirió a la escuela de Saarbrucken, ahí se le diagnosticó tuberculosis, por ello debió regresar a Tréveris (1913). Pese a su enfermedad, persistió en su labor pedagógica con entusiasmo, profesionalismo y amor hacia el alumnado y unió su acción académica con la educación espiritual. Finalmente pereció víctima de tisis. Fue beatificada por san Juan Pablo II en 1987.