SANTOS MARIO, MARTA, AUDIFAZ y ÁBACO DE PERSIA, del latín Marius, nombre de una gens romana, y es referido a una antigua palabra etrusca maru, «masculino», «varonil»; Marta, del arameo tamar, «palma»; Audifaz, probable nombre de una gens persa; Abaco, derivación de Habacuc, del hebreo «aquel que vive en un lugar ardiente» (siglo III-IV). Mártires. Los datos acerca de estos mártires se ven sumidos en leyendas; entre las coincidencias hagiográficas, se puede afirmar que Mario nació en Persia (actual Irán) y que provenía de una familia perteneciente a la nobleza. Casado con Marta, procrearon dos hijos: Audifaz y Abaco. Los tres fueron fieles a la fe de Cristo y, siguiendo una costumbre de su época, decidieron peregrinar a Roma para venerar las reliquias de los mártires cristianos. Una vez avecindados en la Ciudad Eterna, entraron en contacto con un sacerdote llamado Juan, quien los convocó a dar cristiana sepultura a los cadáveres de algunos mártires (se cita que eran más de 200). Realizando esta labor fueron descubiertos y llevados ante las autoridades paganas, quienes les conminaron a conservar su vida a cambio de renunciar a su fe y adorar a los falsos dioses. Al negarse, Mario con sus hijos Audifaz y Abaco fueron decapitados -algunos indican que fue en la Vía Aurelia de Roma, otros, que en ad Nymphas, paraje cercano
a Roma-; Marta fue llevada a ad Nymphas, donde fue inmolada. Los cuerpos de estos mártires fueron rescatados por piadosos cristianos, quienes les dieron sepultura.
San Germánico de Fi1adelfia, mártir; Beatos: Jerónimo Fábregas Camí, presbítero y mártir; Marcelo Spínola, obispo y fundador.