Santoral 22 de Noviembre

SAN PEDRO ESQUEDA RAMÍREZ, Mártir Mexicano. Nació en San Juan de los Lagos, Jal. (Diócesis de San Juan de los Lagos), el 29 de abril de 1887. Vicario de San Juan de los Lagos. El ministerio al que se dedicó con verdadera pasión fue la catequesis de los niños. Fundó varios centros de estudio y una escuela para la formación de catequistas. Siempre fue muy devoto del Santísimo. En plena persecución organizaba a las familias para que no faltaran a la guardia perpetua a Jesús Sacramentado en casas particulares.

Desde el momento de ser apresado fue tan duramente golpeado, que se le abrió una herida en la cara. Un militar, después de golpearlo, le dijo: «Ahora ya has de estar arrepentido de ser cura»; a lo que contestó dulcemente el padre Pedro: «No, ni un momento, y poco me falta para ver el cielo». El 22 de noviembre de 1927 fue sacado de su prisión para ser ejecutado; los niños le rodearon y el Padre Esqueda insistentemente le repitió a un pequeño que caminaba junto a él: «No dejes de estudiar el catecismo, ni dejes la doctrina cristiana para nada». Y en un pedazo de papel escribió sus últimas recomendaciones para las catequistas. Al llegar a las afueras del poblado de Teocaltitlán, Jal., le dispararon tres balas que cambiaron su vida terrena por la eterna.

BEATO TOMÁS REGGIO, del arameo, «mellizo», «gemelo» (1818-1901). Presbítero y obispo. En noble cuna, nació en Génova, Italia. A los veinte años cambió la riqueza por la vocación sacerdotal y recibió la ordenación en 1841. Fue designado vicerrector y rector en los seminarios de Génova y de Chiavari. Cofundador del periódico Estandarte Católico. Lo consagraron obispo de Ventimiglia en 1877. Recorrió palmo a palmo -a pie o en burro su diócesis, que estaba sumida en la pobreza. Convocó a tres sínodos, estableció nuevas parroquias, impulsó la liturgia, el canto, el patrimonio artístico de los templos y adaptó la catequesis al nivel de cada poblado. Cuando Liguria sufrió un terremoto, acudió personalmente con ayuda en 1887. Por su avanzada edad, pidió ser relevado, pero la Santa Sede, lo nombró obispo de Génova en 1892. En esa ciudad se enfrentó a problemas políticos, impulsó sociedades obreras, agrícolas y de seguros, Su vida era austera, tenía un acendrado amor a Cristo y realizaba frecuentes vigilias de oración. Viajó a Triora para peregrinar al Monte Saccarello; sin embargo, le aquejó una enfermedad y murió diciendo «Dios, Dios, Dios, sólo me basta». Su cuerpo reposa en Génova. Fue elevado a los altares por san Juan Pablo II (1978-2005; 22 de octubre) en 2000, quien en la homilía de su beatificación expuso: «Fue hombre de fe y cultura y, como pastor, supo convertirse en guía atento de los fieles en todas las circunstancias. Sensible a los múltiples sufrimientos y a la pobreza de su pueblo, organizó una ayuda tempestiva en todas las situaciones de necesidad. Precisamente para este fin fundó la familia religiosa de las Religiosas de Santa Marta, encomendándoles la tarea de ayudar a los pastores de la Iglesia, sobre todo en el campo de la caridad y la educación».

Otros santos: Santa Cecilia, virgen y mártir, san Pedro Esqueda Ramírez, mártir mexicano; Filemón de Roma, obispo y mártir.