SAN RAFAEL GUÍZAR Y VALENCIA. Nació en Cotija, Michoacán (México), el 26 de abril de 1878. Ordenado sacerdote a los 23 años de edad, fue consagrado obispo de Veracruz en 1919. No sólo fue un misionero infatigable, sino también un buen pastor, dispuesto siempre a dar la vida por sus ovejas, y un padre solícito y bienhechor de los pobres y desamparados. Murió el 6 de junio de 1938. Fue canonizado por el Papa Benedicto XVI el 15 de octubre de 2006.
BEATO JOSÉ BALDO, del hebreo, «Dios acrecentará» (1843-1915). Presbítero y fundador. Vio la luz primera en Puegnano, Italia. En 1859 ingresó al seminario veronés; mediante una dispensa pontificia se ordenó sacerdote seis años después. Su ministerio pastoral lo desempeñó durante más de una década como subdirector del Colegio Obispal de Verona. En 1866 se le designó párroco de Ronco all’Adige, en un clima de conflictos entre la Iglesia y un grupo masónico. Puso sus objetivos ministeriales en afianzar los valores cristianos y en la superación material de la feligresía. Estableció escuelas donde se priorizó la capacitación para el trabajo, oratorios, hospitales, una biblioteca ambulante y un asilo gratuito para niños. En 1882 organizó un grupo de mujeres para trabajar como como enfermeras gratuitas a las que llamó: «Asistentes de la Caridad de Santa María del Socorro». Doce años más tarde fundó la Congregación de las Pequeñas Hijas de San José, cuya misión era atender a pobres y ancianos y educar, con los principios antes citados, a niños y jóvenes. Creó la Sociedad de Obreros de Ayuda Mutua, organismo para defenderse de los abusos de patrones, usureros y prestamistas. En 1888 inauguró un hospital llamado Casa Ippolita, para cuidar a enfermos menesterosos y acoger ancianos abandonados; fundó otro similar en 1893. Publicó un Libro de meditaciones y un Manual de piedad. Centraba su vida en su amor a la Eucaristía. Rodeado del cariño de sus hijas espirituales y de los cientos beneficiados por sus obras, partió al Reino, desde Ronco all’Adige. Fue beatificado en 1989 por san Juan Pablo II (1978-2005; 22 de octubre), quien de él expresó: «Pastor de almas que sobresalía en la piedad, la oportunidad de las enseñanzas y de las obras sociales, atento catequista de su gente, de cualquier edad y condición, realizó día tras día su programa de santificación con el firme propósito de tener ‘a Dios en la mente y en el corazón, a Jesucristo como modelo, y a María como auxilio».
Santa Benigna Cardoso da Silva, virgen y mártir; Santa María Tuci, catequista y mártir.