NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED o NUESTRA SEÑORA DE LAS MERCEDES, del latín «rescate» (siglo XIII). Esta advocación mariana tiene su origen en una visión que apreciaron en forma simultánea y por separado, en 1218, san Pedro Nolasco (13 de mayo) y su confesor san Raimundo de Peñafort (7 de enero), cuando ambos estaban en la ciudad española de Barcelona. Cada uno de ellos pudo ver a María Santísima ataviada con un hábito y con escapulario blancos (escapulario, del latín scapularis, derivado de scapula, omóplato), llevando en su brazo izquierdo al Niño Jesús. La Celestial Señora les solicitó que fundasen una Orden religiosa cuyo apostolado sería obtener la liberación de los cristianos cautivos de los musulmanes. Obedeciendo la petición, ese mismo año instituyeron la Orden Real y Militar de Nuestra Señora de la Merced y la Redención de los Cautivos (en latín, ardo Beata Maria Virginis de Redemptione Captivorum, O. de M.), conocidos como Padres mercedarios quienes, al profesar, agregaban a los votos de pobreza castidad y obediencia un cuarto voto, el cual consistió en permanecer en calidad de rehenes en lugar de los prisioneros de los paganos, en tanto, sacerdotes y religiosos mercedarios, mediante limosnas, reunían lo necesario para pagar por su rescate. La celebración en esta fecha se debe a que las apariciones se efectuaron un día como hoy. En 1696 el pontífice Inocencio XII (1691-1700) estableció en este día su conmemoración y la difundió a la Iglesia universal. Iconografía: María Santísima de pie, porta al Niño Jesús en su brazo izquierdo, los dos ataviados con hábito blanco (adoptado por los mercedarios), ambos coronados. María con su mano derecha nos ofrece el escapulario de la orden, estampado con la cruz de Malta y barras rojas catalanas. Protectora eficaz de los encarcelados, cautivos y personas sujetas a procesos judiciales. Patrona de la República Dominicana y de Barcelona.
San Vicente Maria Strambi, presbítero y obispo. Beato Antonio Martín Slomsek, sacerdote y obispo.