JUEVES 25 Fiesta de san Marcos, Evangelista
Rojo , 97 aniversario del martirio de los beatos Andrés Solá y Molist y José Trinidad Rangel Montaño, presbíteros y Leonardo Pérez Larios, laico, mártires mexicanos* MR, p. 732 (719) / Lecc. I, p. 1009
Otros Santos: Pedro de José de Betancur, «Apóstol de Guatemala», presbítero de la Tercera Orden Regular de San Francisco. Beato Mario Borzaga, presbítero de la Orden de los Oblatos de María Inmaculada y mártir.
SAN MARCOS, del griego «martillo» (siglo I). Evangelista y mártir. Al parecer era originario de Chipre. Discípulo de los Apóstoles Pedro y Pablo, fue primo de Bernabé, el compañero de Pablo. Vivió en Jerusalén, en la casa de su madre María, donde se reunían los primeros cristianos. Se le atribuye la autoría del segundo de los cuatro Evangelios, que es el más breve (cuenta sólo con dieciséis capítulos), probablemente escrito hacia el año 70 d. C., en el que narra en forma concisa los hechos y recorridos de Jesús desde el Bautismo hasta la Crucifixión y el mensaje del ángel cuando anuncia la Resurrección; asimismo da cuenta de las costumbres judías, Acompañó a Pablo y Bernabé a Chipre en su primer viaje misionero y después regresó a Roma. Se considera que plasmó por escrito en su Evangelio lo que Pedro narraba de Cristo. Pedro se refiere a él diciéndole «…mi hijo Marcos» (1 Pedro 5, 13) y Pablo dice a Timoteo: «Trae contigo a Marcos, pues lo necesito para el ministerio evangélico»; asimismo, le considera un amigo leal. Antiguas leyendas indican que predicó en Egipto y murió mártir en Alejandría donde fue sepultado; en el siglo IX sus restos fueron llevados a Venecia, Italia, donde se veneran en la Catedral a él dedicada. Protector de notarios, vidrieros, y curtidores; además es Patrono titular de la Orden Servita. Iconografía: con túnica y capa de la época, escribiendo su Evangelio, a su lado un león, lo cual tiene varias interpretaciones, entre otras, la de que comienza con la predicación de san Juan «el Bautista» (el Precursor) en el desierto; por analogía, se le compara con el rugido del felino en dichos lugares. Otros señalan que es por la fuerza de su Evangelio.