LA NATIVIDAD DEL SEÑOR. Jesús nació en Belén, en una cueva, donde se refugiaron José y María al no haber encontrado alojamiento. Esto aconteció en tiempos del rey Herodes I (20 a. C.-39 d. C.), probablemente en el año 4 de la antigua era. Fue descendiente de la estirpe de David (Lc 3, 31). La Iglesia fijó esta solemnidad a partir del siglo IV. Iconografía: se representa a María y José con el Niño Jesús recién nacido, dentro de la cueva, rodeado por animales y humildes pastores. San León Magno (440-461; 10 de noviembre), en su Sermón 1 en la Natividad del Señor, manifiesta: «Hoy, queridos hermanos, ha nacido nuestro Salvador; alegrémonos. No puede haber lugar para la tristeza, cuando acaba de nacer la vida; la misma que acaba con el temor de la mortalidad y nos infunde la alegría de la eternidad prometida».
BEATO ALBERTO CHMIELOWSKI, del germánico, contracción de Adalberto, «el que brilla por su nobleza» (1845-1916). Religioso franciscano y fundador. Nació en Igolomia, Polonia, y fue bautizado con el nombre de Adán. Desde temprana edad quedó huérfano. En su tiempo su patria se encontraba en medio de un agitado clima político y social. Guiado por sus principios humanitarios, de libertad, igualdad y justicia participó en la insurrección de 1863, fue hecho prisionero y, debido a las heridas recibidas en la reyerta, se le amputó una pierna. Huyó a Bélgica, donde se inscribió en la facultad de ingeniería, pero abandonó los estudios. Tomó clases de pintura en París y, después, en Múnich. En 1874 regresó a su país y decidió dedicar su obra y vida al servicio de Dios. Tres años después recibió el sayal franciscano y adoptó el nombre de hermano Alberto. Fue el iniciador de los Hermanos de la Orden Tercera de San Francisco, denominados Siervos de los Pobres o Albertinos (en latín: Congregatio Sororum Albertinorum Pauperibus Inservientium, S.A.P.U.); en 1891 creó la rama femenina de la congregación (albertinas). Su misión la dirigió en un primer momento a socorrer a viudas y huérfanos. Después amplió sus horizontes y creó asilos para huérfanos y ancianos, hospitales, lazaretos, albergues para discapacitados, donde se proporcionaba techo, alimento y capacitación para el trabajo. Con aureola de santidad, falleció en Cracovia. El llamado «san Francisco polaco del siglo XX» está considerado como «el hombre más grande de su generación» y fue canonizado en 1989 por san Juan Pablo II, quien le dedicó una obra dramática llamada «el Hermano de nuestro Dios».
Otros santos: Anastasia de Sirmio, mártir; Eugenia de Roma, mártir. Beato Jacobo de Todi, religioso.