Santoral 25 de Mayo

SAN BEDA EL VENERABLE, presbítero y doctor de la Iglesia, el cual, servidor de Cristo desde la edad de ocho años, pasó todo el tiempo de su vida en el monasterio de Wearmouth, en Northumbria, en Inglaterra. Se dedicó con fervor en meditar y exponer las Escrituras, y entre la observancia de la disciplina regular y la solicitud cotidiana de cantar en la iglesia, sus delicias fueron siempre estudiar, o enseñar, o escribir († 735).

SAN GREGORIO VII, Papa, anteriormente llamado Hildebrando, que primero llevó vida monástica y colaboró en la reforma de la Iglesia en numerosas legaciones pontificias de su tiempo. Una vez elevado a la cátedra de Pedro, reivindicó con gran autoridad y fuerte ánimo la libertad de la Iglesia respecto al poder de los príncipes, defendiendo valientemente la santidad del sacerdocio. Al ser obligado a abandonar Roma por este motivo, murió en el exilio en Salerno, en la Campania. ( 1085).

SANTA MARÍA MAGDALENA DE PAZZI, virgen de la Orden de Carmelitas, que en la ciudad de Florencia, en la Toscana, llevó una vida de oración abnegadamente escondida en Cristo, rezando con empeño por la reforma de la Iglesia. Distinguida por Dios con muchos dones, dirigió de un modo excelente a sus hermanas hacia la perfección. ( 1607)

BEATO SANTIAGO FELIPE BERTONI, del hebreo, «que Dios proteja» y del griego, «aficionado a los caballos» (1454-1483). Presbítero de la Orden de los Siervos de María. Su vida fue escrita por Nicolás Bourgeois, quien fue curado milagrosamente por este beato. Oriundo de Faenza, Italia, fue bautizado con el nombre de Andrés. Fue víctima de ataques epilépticos desde los dos años, sus humildes padres rogaron a Dios su alivio y le prometieron consagrarlo a Él si sanaba. Cumpliendo su promesa, a la edad de nueve años ingresó en la Orden de los Siervos de María (servitas). En el monasterio fue admirado por su humildad, sencillez y obediencia. Después de ser ordenado sacerdote, con el nombre que se le conoce, desempeñó varios cargos, entre ellos el de procurador del convento (1478-1479) y en todos ellos dio muestra de sus virtudes y buen juicio. Agraciado por Dios con el don de lágrimas (intensa experiencia personal de Dios manifestada en la generación de copiosas lágrimas). Humilde, sereno ante las injurias, parco en el hablar, enemigo del ocio -al cual consideraba «origen de todos los vicios»-, su alimentación era frugal. Si se le preguntaba por su estado de salud, respondía: «Bien, porque así lo quiere el Señor». Atacado por la tuberculosis entregó su alma al Creador en su ciudad natal. Su culto fue confirmado por Clemente XIII (1758-1769) en 1761. En algunos Santorales aparece como: Diego, Santiago o Andrés Bertoni.

San Agustín Caloca Cortés, presbítero y mártir.