VIERNES 26 Nuestra Madre del buen Consejo
Blanco Viernes IV de Pascua MR, p. 372 (373) / Lecc. I, p. 910
Otros santos:. Cleto y Marcelino, pontífices y mártires; Rafael Arnáiz Barón, místico trapense. Beatos Estanislao Kubista y Ladislao Goral, presbíteros y mártires.
SAN RAFAEL ARNÁIZ BARÓN, del hebreo, «Dios ha sanado» (1911-1938). Místico trapense. Originario de Burgos, España. Cursó sus estudios primarios en su tierra natal y el bachillerato, en Oviedo, con los jesuitas. Desde pequeño manifestó devoción a la Virgen María y dio ejemplo de piedad. Estudió pintura y se graduó como arquitecto en Madrid. Una vez terminada su educación básica (1930), fue enviado con sus tíos a Ávila, donde entró en contacto con un monasterio cisterciense. Al año siguiente escribió sus Impresiones de la Trapa. Inició en Madrid la carrera de arquitectura. Ingresó en la Orden Cisterciense en 1934; meses más tarde se enfermó de diabetes, por lo que tuvo que regresar a su hogar. Dos años pasaron para su reingreso; sin embargo, en ambas fue retirado por su padecimiento. Finalmente, en 1937, fue aceptado como oblato (ofrecido). En el convento padeció sufrimientos físicos y espirituales. Su muerte aconteció en el citado monasterio. Por lo elevado de sus escritos espirituales está considerado como uno de los más grandes místicos del siglo XX. Fue canonizado por Benedicto XVI (2005-2013) en 2009. Es conocido como «el Hermano Rafael», entre los mensajes está la Oración a Cristo en la Cruz: ¡Qué grande es Dios! ¡Qué bien ordena los acontecimientos siempre para su gloria! / ¡Sólo Dios llena el alma…, y la llena toda! /La verdadera felicidad se encuentra en Dios y solamente en Dios. / El que no tiene a Dios necesita consuelo; pero el que ama a Dios, ¿qué más consuelo? / ¡Cómo se inunda mi alma de caridad verdadera hacia el hombre, hacia el hermano débil, enfermo…! Si el mundo supiera lo que es amar un poco a Dios, también amaría al prójimo. / Al amar a Jesús. forzosamente se ama lo que Él ama. / La única verdad es… Cristo. / He hecho el votó de amar siempre a Jesús. Virgen María, ayúdame a cumplir mi voto. / Para Jesús todo y todo, para siempre, para siempre. / No le bastó a Dios entregarnos a su Hijo en una Cruz, sino además nos dejó a María. / Honrando a la Virgen, amaremos más a Jesús; poniéndonos bajo su manto, comprenderemos mejor la misericordia divina. / ¡Qué grande es Dios, qué dulce es María!