SAN ESTEBAN, protomártir, varón lleno de fe y de Espiritu Santo, que fue el primero de los siete diáconos que los apóstoles eligieron como cooperadores de su ministerio, y también fue el primero de los discípulos del Señor que en Jerusalén derramó su sangre, dando testimonio de Cristo Jesús al afirmar que veía al Señor sentado en la gloria a la derecha del Padre, al ser lapidado mientras oraba por los perseguidores. († s.I)
BEATO SEGUNDO POLLO, del latín, «el que sigue al primero» (1908-1941). Presbítero y mártir. Nativo de Caresanablot, Italia. Se desconocen particularidades de su infancia y juventud. Ingresó al seminario de Vercelli en 1919. El Papa san Juan Pablo II (1978-2005; 22 de octubre), en la Homilía pronunciada el día de su beatificación, señaló acerca de su encuentro con Dios y su consagración plena a Él por medio del servicio al prójimo: «…es un ejemplo de sacerdote valiente que, en el arco de una breve existencia, supo alcanzar la cumbre de la santidad. La víspera de su ordenación sacerdotal, el nuevo beato ya manifestaba con lúcida determinación su propósito de acoger sin reservas en su vida el exigente programa del Evangelio. ‘Llegar a ser santo’, éste fue su ideal y por él se esforzó a diario. Guiado por este propósito, vivió intensamente su ministerio sacerdotal, buscando y siguiendo asiduamente la voluntad de Dios». Fue célebre director espiritual y docente en los seminarios donde prestó sus servicios. Devoto de la Santísima Virgen y en su oración mantenía un diálogo sincero, profundo y amoroso con Dios. Su caridad llegó al clímax cuando, durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), siendo capellán militar en Dragali, Montenegro, escuchó los lamentos de un soldado herido y, sin medir las consecuencias de encontrarse en medio del campo de batalla, acudió en su auxilio, siendo alcanzado por la metralla. Así, señala el santo Papa «…este joven sacerdote de Vercelli entregó su alma a Dios, dejando a los capellanes militares de todo el mundo un ejemplo de cómo se ama y sirve a sus hermanos bajo las armas, y a los alpinos un modelo y un protector en el cielo». Fue beatificado en 1998 por san Juan Pablo II (1978-2003).
Otros Beatas: Inés Phila y Lucía Khambang, religiosas de las Hermanas Amantes de la Cruz y compañeras, mártires tailandesas.