SAN ALFREDO «EL GRANDE», del anglosajón, «el consejo de los elfos»(849-899). Rey de Wessex. En el seno de una familia real, nació en Wantage, localidad ubicada al sur de Inglaterra. Al morir su hermano Ethelred I, Alfredo asumió el trono en tiempos en que el reino estaba inmerso en luchas intestinas e invadido por el ejército danés. Con inteligencia logró paz con los invasores. Debido a un nuevo allanamiento se exilió en Athelney, conformó un ejército y, después de varios combates, consiguió la victoria definitiva. Por su triunfo fue declarado rey de todos los sajones. Su reinado se distinguió por la gran atención que brindó a mejorar las condiciones de vida de su pueblo. Convencido de que «Casi no hay hombre en este Reino que pueda leer su propio libro de oraciones, ahora voy a enseñar a leer a todos, empezando con los niños», puso énfasis en la creación de centros de educación popular y del clero; asimismo, fundó la Universidad de Oxford. En sus centros educativos, entre otras materias, se enseñaba latín, para que todos pudieran leer la Sagrada Escritura. Invitó a personajes destacados en las artes, la cultura y las ciencias para radicar en su nación y transmitir sus conocimientos. Tradujo al inglés diversos textos científicos, religiosos y culturales, como la Consolación de la Filosofía, del político y filósofo romano Boecio, la Historia adversus paganos, del obispo español Paulo Orosio, y Pastoral, del Papa Gregorio I. Trascribió personalmente partes de la Biblia de latín al idioma anglosajón. Renovó o construyó monasterios e iglesias y fundó veinticinco nuevas ciudades. Escribió un nuevo Código de Ley, donde se estipulaba el buen trato de los patrones para sus obreros. Enseñó a los nobles que un reino tiene que ser gobernado con justicia y merced. Exhausto por el intenso trabajo, murió en la ciudad de Winchester. El pueblo le otorgó el título de «el Grande» e inició su veneración.
Otros santos: Rogaciano, presbítero, y Felicísimo, laico, mártires; Beata Celina Chludzinska, fundadora.