SAN PEDRO POVEDA CASTROVERDE (1874-1936). Nació en Linares (Jaén) el 3 de diciembre de 1874. Ya de niño sintió atracción por el sacerdocio. Ingresó en el seminario de Jaén y concluyó los estudios en el de Guadix, diócesis en la que recibió el presbiterado en 1897. Comenzó su ministerio en el Seminario y en la atención pastoral a los que vivían en las cuevas que rodeaban la población, creando una escuela para ellos. Nombrado canónigo de Covadonga se ocupó de la formación cristiana de los peregrinos y comenzó a escribir libros sobre educación y la relación entre la fe y la ciencia. A partir de 1911, con unas jóvenes colaboradoras, comenzó la fundación de Academias y Centros pedagógicos que darían inicio a la Institución Teresiana. Se trasladó a Jaén para consolidar la misma Institución que recibiría allí la aprobación diocesana y después, estando él ya en Madrid como capellán real, la aprobación pontificia. Sacerdote prudente y audaz, pacífico y abierto al diálogo, entregó su vida por causa de la fe en la madrugada del 28 de julio de 1936, identificándose: “Soy sacerdote de Cristo” ante quienes le conducirían al martirio. Fue canonizado por san Juan Pablo II el domingo 4 de mayo de 2003
BEATO STANLEY FRANCIS ROTHER (1935-1981). Presbítero y Protomártir. Nació en Okarche, Oklahoma, Estados Unidos, en una familia de granjeros. Definida su vocación sacerdotal, ingresó al seminario de San Juan en San Antonio, Texas, posteriormente, continuó su preparación en el de la Asunción, de la misma ciudad. Al tener dificultades para aprender el latín fue dado de baja. La firme vocación del joven le llevó a incorporarse al seminario de Emmetsburg, Maryland, donde recibió el Orden sacerdotal en 1963. Fungió como vicario provincial hasta 1968, cuando solicitó ser asignado a la misión guatemalteca de Santiago Atitlán. En el país centroamericano aprendió el español y el tz’utujil, la lengua de los nativos. No sólo desempeñó su labor como sacerdote misionero, sino que enseñó a los naturales nuevas técnicas agropecuarias; además, arreglaba camiones, trabajaba en el campo, construyó un granero, una escuela, un hospital y la primera estación de radio católica. La guerra civil llegó a su poblado y con ello las desapariciones, los asaltos y los asesinatos; el peligro que le acechaba no le intimidó y prosiguió su lucha en pro de los desprotegidos, a quienes exhortaba a preservar su fe. En una misiva dirigida a su familia escribió: » el pastor no puede huir ante la primera señal de peligro». Después de 13 años de fecunda labor pastoral, el padre Stanley abandonó el país; sin embargo, fiel a su ministerio, retornó a Guatemala, ahí, el 28 de julio de 1981 lo asesinaron tres hombres que ingresaron a su domicilio. Fue beatificado en septiembre de 2017 por el Papa Francisco. Tiene el honor de ser el primer mártir estadounidense reconocido oficialmente. En ese mismo año Sus restos fueron trasladados a Okarche; pero el corazón y un frasco de su sangre permanecen en la iglesia de Santiago Apóstol en Santiago Atitlán, Guatemala.
Otros santos: Victor I, XIV Papa; Alfonsa de la Inmaculada Concepción, religiosa de la Congregación de las Clarisas Malabarenses, primera santa de la India.