BEATO SIMÓN KIM GYE-WAN, variante de Simeón, del hebreo, «el hijo que Dios ha concedido para escuchar los ruegos de sus padres». (1802). Laico mártir. Nació en humilde familia en Seúl, Corea. Fue evangelizado por el catequista, hoy beato, Tomás Choe Ping (20 de septiembre) y bautizado en 1771 por el catequista beato Juan Choe Chang-hyeon (29 de diciembre). Se convirtió en apasionado lector y custodio de libros Sagrados. Al año siguiente fue arrestado debido a su fe; sin embargo, al ver en peligro su vida e integridad física, apostató. Volvió a su hogar donde reflexionó acerca de su conducta e inició una intensa y fecunda labor evangelizadora. En 1794 albergó al misionero beato Jacobo Zhou Wen-mo (8 de abril), alrededor del cual se formó un grupo de estudio de las Sagradas Escrituras. Simón fue designado acólito. En 1801 fue delatado y buscó refugio seguro. Al poco tiempo fue arrestado y sometido a torturas para que delatara a los católicos de su región. Se le llevó a Seúl, donde fue torturado. Al no obtener del catequista los nombres y ubicación de los cristianos se le decapitó el 29 de enero de 1802. Fue beatificado el 16 de agosto de 2014 por el Papa Francisco. Forma parte del grupo de 123 cristianos asesinados por odio a la fe.
San Sulpicio Severo de Bourges, obispo. Beato Bronislao (Buenaventura) Markiewicz, presbítero y fundador.