SAN BLAS, obispo y mártir, que, por ser cristiano, padeció en tiempo del emperador Licinio en la ciudad de Sebaste de Armenia (Sivas de la actual Turquía) (c. 320).
SAN OSCAR, o Ansgario, obispo de Hamburgo y después también de Bremen, en Sajonia, el cual, siendo monje del monasterio de Corbie, fue designado por el papa Gregorio IV como legado para todas las tierras del norte de Europa, anunciando el Evangelio a grandes multitudes de Dinamarca y Suecia y consolidando allí la Iglesia de Cristo. Después de superar con ánimo invicto muchas dificultades, desgastado por sus trabajos murió en Bremen (865).
BEATA MARÍA ANA RIVIER, ambos nombres del hebreo Miryam, cuyo significado y etimología son «señora», «soberana» y «la benéfica», respectivamente (1768-1838). Virgen fundadora. Marie Rivier nació en Montpezat, Francia, siendo niña, a consecuencia de una caída quedó inválida. Su madre diariamente la llevaba a la capilla en su tierra natal y oraba ante el altar de la Virgen de los Dolores. Antes de cumplir cinco años, sintió el deseo de enseñar a otros niños a conocer a Jesús y María, haciendo ante el altar la promesa de que si sanaba continuaría y ampliaría su piadosa misión. En septiembre de 1777 1a pequeña quedó sana; pero con secuelas de su parálisis y raquitismo, sólo llego a tener una altura de 1.30 m. Cumplió la promesa y llevó niños a su hogar, donde les enseñaba catecismo, les contaba cuentos y rezaba con ellos. Estudió como interna en el colegio de las religiosas de Santa Juana de Lestonnac, en su juventud solicitó ingresar en la Congregación, siendo rechazada por su endeble salud. María, sin desanimarse, expresó: «…ya que no quieren dejarme entrar en el convento, yo misma haré uno»; así, a los 18 años estableció un colegio en su ciudad, donde reunió a otras jóvenes y las habilitó para la enseñanza. El 21 de noviembre de 1796 fundó en Thueyts su primer convento con cuatro compañeras que con ella se consagraron a Dios para trabajar en la instrucción de la juventud, atender a los pobres y a las huérfanas, llamó a su Congregación Hermanas de la Presentación de la Santísima Virgen María (Suore della Presentazione di Maria, P.M.) y al hacer su profesión agregó a su nombre el de Ana. Para la instrucción religiosa elaboró un programa dominical de formación para mujeres y organizó retiros. Las vocaciones aumentaron y en 1819 inauguraron, en Bourg-Saint-Andeol, la Casa General de la Hermandad. María entregó su alma a Dios en la mencionada Casa General, donde se veneran sus reliquias. Su obra se propagó y actualmente cuenta con más de 1,500 religiosas distribuidas en Canadá, Europa, Japón, Filipinas y América del Sur. Fue canonizada el 15 de mayo de 2022 por el Papa Francisco.
Beatos: Justo (Iustus) Takayama Ukon, «El Samurai de Cristo», mártir laico; Luis Andritzki, sacerdote y mártir.