Santoral 30 de Julio

SAN PEDRO CRISÓLOGO, del arameo, «piedra», «roca» y del griego, «palabra de oro» (ca.450). Obispo y doctor de la Iglesia. Originario de Imola, Italia. Su biografía fue escrita en el Siglo IX por Andrea Agnello (Liber pontificalis ecclessi ravennatis). Estudió Ciencias Sagradas. Cornelio, obispo de Imola, le educó y ordenó diácono. Fue ungido obispo del territorio pagano de Rávena en el año 433. Pedro, con su ejemplar caridad cristiana, su fe inquebrantable y su brillante concisa, sencilla y práctica predica que le valió la denominación de Crisólogo hombre de palabra de oro, logró en poco tiempo cristianizar gran parte de esta región. Más de 170 piezas de oratoria constituyen su Sermonario, donde se destaca que Dios debe ser amado, no temido, por lo que algunos hagiógrafos le otorgan el título de «Doctor del amor paternal de Dios». Entre sus homilías resaltan, de igual forma, sus conceptos sobre María Virgen. Se enfrentó a quienes enarbolaban la doctrina monofisita, es decir que reconocían sólo una naturaleza en Cristo. Murió en Imola y fue sepultado en la iglesia de San Casiano. Nota: doctor de la Iglesia (Doctores Ecclesiae) es un nombramiento que la Iglesia concede a ciertos santos para distinguirlos como ilustres maestros de la fe para los fieles. En la actualidad hay poco más de 30 doctores, entre ellos cuatro mujeres. San Pedro Crisólogo. Obispo de Rávena, llamado «Palabra de Oro», fue aclamado doctor el 10 de febrero del 1729 por Benedicto XIII.

SANTA MARÍA DE JESÚS SACRAMENTADO VENEGAS DE LA TORRE

María de Jesús Sacramentado Venegas de la Torre, nació en un poblado del municipio de Zapotlanejo, Jalisco (México) el 8 de Septiembre de 1868, la bautizaron con el nombre de María Natividad. La vida de la joven María Natividad se desarrolló en un clima de sencillez, sin hechos extraordinarios, su niñez y adolescencia con los matices que da la vida. A la edad de 19 años quedó huérfana de padre y madre quedando al cuidado de una tía paterna. María Natividad sentía fuerte atractivo hacia la vida religiosa, y el 8 de diciembre de 1889, ingresa en la floreciente Asociación de Hijas de María, en su lugar natal.

El 8 de diciembre de 1905 asistió a unos Ejercicios Espirituales y como fruto de éstos, decide formar parte del grupo de “Hijas del Sagrado Corazón de Jesús”, que con ella completaban 6 para el cuidado de los enfermos en el Hospital del Sagrado Corazón, recién fundado por el Sr. Canónigo Don Atenógenes Silva y Álvarez Tostado. Se distinguió por su humildad, sencillez, trato afable con las hermanas, enfermos y personas en general, esta inmensa caridad bebida de la fuente del Corazón Divino de Jesús, a quien amó, en quien siempre esperó y cuya devoción procuró inculcar a todas las personas de su alrededor.

Manifestó un trato especial a los obispos y sacerdotes, atendiéndolos con verdadero amor, respeto y obediencia, viendo en ellos la prolongación de Cristo Sumo y Eterno Sacerdote. En el año de 1912 fue elegida Vicaria, puesto que ocupó hasta el 25 de enero de 1921 en el que, realizadas las primeras elecciones canónicas, resultó elegida Superiora General, al poco tiempo escribe las Constituciones que regirían a las Hijas del Sagrado Corazón de Jesús, éstas fueron aprobadas en 1930, reconociéndose así el nuevo Instituto. El 30 de Julio de 1959 entregó su alma al Creador, llena de paz, después de recibir los auxilios sacramentales.

San Leopoldo Mandic, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos.