Santoral 31 de Enero

SAN JUAN BOSCO, presbítero, el cual, después de una niñez áspera, fue ordenado sacerdote y en la ciudad de Turín, en Italia, se dedicó con todas sus fuerzas a la formación de adolescentes. Fundó la Sociedad Salesiana y, con la ayuda de santa María Dominica Mazzarello, el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora, para enseñar oficios a la juventud e instruirles en la vida cristiana. Lleno de virtudes y méritos, voló al cielo en este día en la ciudad de Turín, en Italia (1888).

BEATA MARIA CRISTINA DE SABOYA, del hebreo Miryam, cuyo significado y etimología son «señora», «soberana» y del latín, «cristiana», «perteneciente a Cristo» (1812-1836). Reina de las dos Sicilias. Nació en Cagliari, Italia. Hija de Víctor Manuel I, rey de Cerdeña, y de María Teresa de Austria-Este. Recibió sólida formación cristiana y académica, lo cual avivó sus valores humanos. Su familia estaba exiliada en Génova a causa de la ocupación napoleónica. Pese a sus deseos de abrazar la vida religiosa, por obediencia, aceptó en matrimonio a Fernando II, rey de las Dos Sicilias, en 1832. Aprovechó su condición de soberana para evangelizar a los miembros de la Corte, a quienes leía pasajes de la Biblia. Asistía a Misa todos los días y leía con fervor las Sagradas Escrituras y el libro La Imitación de Jesucristo. Profesó especial devoción al Santísimo Sacramento y practicó el rezo cotidiano del Rosario. Por su intercesión se logró conmutar la pena de muerte a numerosos condenados.
Proporcionó recursos a hospicios, asilos, hospitales y a mujeres jóvenes. Reactivó la industria textil de la seda en la ciudad de San Leucio -que aún da fama mundial a la ciudad-, logrando dar a sus habitantes una vida digna y dotándoles de una iglesia y una escuela. Otra de sus devociones fue la que profesó a santa Filomena, por lo que fueron frecuentes sus visitas a su santuario en Mugnano di Napoli, a la santa se encomendó solicitándole que intercediera para que pudiera procrear, ya que después de tres años de matrimonio no había podido concebir; poco tiempo después quedó encinta, como muestra de gratitud ordenó la construcción de un orfanato para niñas en la mencionada población. Con gran pesar, sus súbditos recibieron la noticia de su muerte debida a una complicación posparto. Su cuerpo fue sepultado en la Basílica napolitana de Santa Clara y el pueblo la aclamó como la «Reina Santa». Fue beatificada el 25 de enero de 2014 por el Papa Francisco. De la Reina María Cristina, el Papa enfatizó: «Mujer de profunda espiritualidad y de gran humildad, supo hacerse cargo de los sufrimientos de su pueblo, convirtiéndose en auténtica madre de los pobres. Su ejemplo extraordinario de caridad testimonia que la vida buena del Evangelio es posible en todo ambiente y condición social».

San Francisco Javier María Bianchi, presbítero de la Orden de Clérigos Regulares de San Pablo.