Santoral 4 de Octubre

SAN FRANCISCO DE ASÍS, desde el día en que encontró al Señor en San Damián, hasta el día en que murió en la Porciúncula, a lo largo de su vida de peregrino con sus hermanos, los Frailes Menores, aquel “poverello” de Asís redujo literalmente su vida a seguir a Jesús con alegría, sencillez, fidelidad a la Iglesia y ternura para todos (1182-1226).

SANTA ÁUREA u ORIANA DE PARÍS, del latín, variación de «Aureliusi (Aurelio), de color de oro (t 666). Abadesa. De sus orígenes sólo se sabe que «era hija de Mauricio y de Quiria». Fue elegida por el obispo de Noyón, Francia, san Eloy (1 de diciembre), para ser abadesa del monasterio de San Marcial, regido por la Regla de san Columbano. Bajo su dirección -que se prolongó 33 años-, el claustro adquirió prestigio y llegó albergar a más de tres centenas de religiosas. Por ser modelo de virtudes cristianas y religiosa, así como sabia y prudente fue alabada por religiosos de todos niveles y por el pueblo. Su notoriedad se incrementó al ser agraciada con el don de taumaturgia. La mayoría de los hagiógrafos señalan que murió de peste junto a 160 de sus monjas, otros indican que fue inmolada. Su culto es inmemorial. Oración de San Francisco de Asís. ¡Oh, Señor! hazme un instrumento de tu Paz. Donde haya odio, que lleve yo el Amor. Donde haya ofensa, que lleve yo el Perdón. Donde haya discordia, que lleve yo la Unión. Donde haya duda, que lleve yo la Fe. Donde haya error, que lleve yo la Verdad. Donde haya desesperación, que lleve yo la Alegría. Donde haya tinieblas, que lleve yo la Luz. ¡Oh, Maestro!, haced que yo no busque tanto ser consolado, sino consolar; ser comprendido, sino comprender; ser amado, sino amar. Porque es dando, que se recibe; perdonando, que se es perdonado; muriendo, que se resucita a la Vida Eterna.

Beata Martina Vázquez Gordo, religiosa de la Congregación de Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul y mártir.