SAN ZACARÍAS, del hebreo, «Yahvé se acordó» (siglo VI a. C.). Profeta. Oriundo de Galaad, Palestina. Nació en el seno de una familia de sacerdotes. Se ubica su labor en Jerusalén a fines de 520 a. C., y aparece por última vez en diciembre del 518 a. C. En Zac. 1, 1, se cita: «En el octavo mes del segundo año de Darío, la palabra del Señor llegó al profeta Zacarías, hijo de Berequías, hijo de Iddó». En Esdras 1-5 se señala: «Los profetas Ageo y Zacarías, hijo de Iddó, profetizaron para los judíos de Judá y de Jerusalén en nombre del Dios de Israel que estaba con ellos». Junto con el profeta Ageo es promotor de la reconstrucción del templo de Jerusalén (1. 16; 4. 9; 6. 15). Esdras 6, 14 cita: «Los ancianos de los judíos prosiguieron la reconstrucción y la obra avanzó rápidamente gracias al profeta Ageo y a Zacarías, hijo de Iddó; lo edificaron y lo terminaron conforme a las órdenes del Dios de Israel y a las de Ciro y Darío». San Jerónimo (30 de septiembre) describe su obra como «muy oscura», puesto que en ella se interrelacionan fragmentos de una autobiografía, visiones simbólicas que preludian los «apocalipsis» posteriores y una serie de oráculos mesiánicos. A juzgar por diversos estudios, Zacarías sólo escribe la primera parte del libro homónimo (capítulos 1 a 8), en las que describe ocho visiones con el propósito de levantar el ánimo del llamado Pueblo de Dios y para que permanecieran confiando en la protección divina para la edificación del templo; los demás son obra posterior de otro profeta. Respecto a su muerte, Mateo 23, 35 señala: «Al final recaerá sobre ustedes toda la sangre inocente que ha sido derramada sobre la tierra, desde la sangre del justo Abel hasta la sangre de Zacarías, hijo de Baraquías, a quienes ustedes mataron ante el altar, dentro del Templo». Ha sido integrado en el Santoral de hoy, con base al párrafo 61 del Catecismo de la Iglesia Católica (CEC) que indica: «Los patriarcas, los profetas y otros personajes del Antiguo Testamento han sido y serán siempre venerados como santos en todas las tradiciones litúrgicas de la Iglesia».
Beatos: Olinto Giuseppe Marella «el Cura mendigo», sacerdote; Liberato de Loro Piceno, sacerdote de la Primera Orden Franciscana; Miguel Czartoryski, presbítero de la Orden de Predicadores y mártir.