SAN ROBERTO DE NEWMINSTER, del germánico, «el que brilla por su fama» (1159). Abad de la Orden Cisterciense. Oriundo de Gargrave (Yorkshire, Inglaterra). Sin precisarse fecha, viajó a Francia y ahí se matriculó en la Universidad de París. Regresó a su patria, recibió el Orden Sacerdotal y se le designó párroco de Gargrave. Sus deseos de llevar vida ascética le llevaron a ingresar en la abadía benedictina de Santa María, en la región inglesa de Whitby. Su piedad y estricta disciplina lo condujeron a integrarse al convento de Fountains en 1132, la primera de esa Congregación que se estableció en Inglaterra. Se le designó Superior del segundo monasterio cisterciense inglés, establecido en Newminster. Posteriormente organizó las abadías de Pipewell (1143), Roche (1147) y Sawley (1148). Sus compañeros y el pueblo atestiguaron su vida ejemplar, así como su buen juicio y misericordia e iniciaron su veneración inmemorial. Antiguas Crónicas corroboran que el santo abad poseía los dones de taumaturgia y consejo. Debido a la fama de santidad que los monjes tuvieron bajo su mandato, la comunidad religiosa se incrementó rápidamente. Partió al Reino desde Newminster.
Otros santos: San Antonio María Gianelli, fundador. Beatas: María Teresa de Soubiran, fundadora; Ana de San Bartolomé, religiosa de la Orden de Carmelitas Descalzas.