BEATA EUGENIA PICCO. del griego «bien nacido, de buena estirpe”. (1867-192l) Religiosa de la Congregación de las Pequeñas Hijas de los Sagrados Corazones de Jesús y de María. Oriunda de Crescenzago, Milán, Italia. Su padre, José Picco, era invidente y un destacado músico de La Scala de Milán; su madre, Adelaida del Corno, era una mujer frívola interesada en el dinero, dejó a la pequeña al cuidado de sus abuelos para acompañar a su marido en las giras. Un día el músico partió de gira a América y nunca volvió al hogar. Adelaida pronto encontró a un hombre de quien se volvió concubina llevando consigo a Eugenia, la pequeña vivió en un ambiente apartado de la religión y fue acosada por el amante; por su parte, la madre insistió en volver a Adelaida cantante y que viviese dentro de la farándula. La joven, de forma instintiva, recurrió a Dios y encontró consuelo y sentido a su vida por medio de la oración. En 1887 decidió apartarse de la malsana vida de su hogar e incorporarse a las Pequeñas Hijas de los Sagrados Corazones de Jesús y de María, donde fue escuchada y aceptada; un año después inició el noviciado. En 1894 hizo su profesión perpetua. Se le recuerda como monja «humilde, fiel y generosa, entregada sin reservas a las alumnas del Colegio de las que fue maestra de música, canto y francés». En el convento desempeñó varias labores con eficiencia, disciplina y obediencia. Fue elegida Superiora general de su Congregación en 1911, cargo que desempeñó hasta su muerte. Inteligente, justa, amorosa, comprensiva, responsable y prudente fueron las características que le distinguieron en su cargo. Durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918), la madre Eugenia, al frente de sus hijas espirituales, acogió a los heridos y víctimas civiles y militares de ambos bandos de la conflagración. Afectada por una terrible tuberculosis ósea que le ocasionó la amputación de una pierna y le causó terribles dolores, entregó su alma al Amado. San Juan Pablo II (1978-2005; 22 de octubre), en la homilía de su beatificación, en 2001, expresó de Sor Eugenia: «Vivió «Insertada plenamente en la Iglesia local, se convirtió en madre de todos, especialmente de los pobres, con quienes compartió dramas, luchas y esperanzas. La experiencia de la enfermedad, sobre todo durante los últimos años de su vida, purificó su alma. Ahora puede enseñar a todos cómo se afrontan las situaciones difíciles con la ayuda de la gracia, cómo se sirve a la Iglesia con la fuerza de la contemplación y cómo se trata a los hermanos con el ardor de la caridad».
Santa Regina de Francia, virgen y mártir. Beato: Ignacio Klopotowski, presbítero y fundador.