Feria o Misa por los prófugos y exiliados
Verde. MR p. 1091[1136] / Lecc. II p. 915
REFLEXIÓN del Evangelio: La parábola demuestra la insensatez del hombre que quiere construir su vida sobre las vanas opulencias terrenales. La inmediata intención de Jesús no fue la de estructurar algo de lo que algún día se llamará “doctrina social”: su interés va mucho más lejos. Sigue, sin embargo, igualmente válido el principio básico, según el cual la vida del hombre «no depende de la abundancia de los bienes». El Señor nos invita, por eso, a despegar el corazón de las cosas materiales, que no nos «hacen ricos de lo que vale ante Dios». La avidez por poseer seguirá siendo una de las mayores tentaciones del hombre.
ANTÍFONA DE ENTRADA Jer 29, 11. 12. 14
Dice el Señor: Mis pensamientos son de paz y no de aflicción; ustedes me invocarán y yo los escucharé, y los haré regresar desde donde se encuentren cautivos.
Ir al Rito inicialORACIÓN COLECTA
Señor, para quien nadie es extranjero y nadie lejano para recibir ayuda, mira benignamente a los prófugos y exiliados, a los hombres y a los niños segregados, para que a ellos les concedas el regreso a la patria y a nosotros nos des caridad efectiva para con los necesitados y forasteros. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
PRIMERA LECTURA
[Está escrito también por nosotros, a quienes se nos acreditará, si creemos en nuestro Señor Jesucristo.]
De la carta del apóstol san Pablo a los romanos 4, 19-25
Hermanos: La fe de Abraham no se debilitó a pesar de que, a la edad de casi cien años, su cuerpo ya no tenía vigor, y además, Sara, su esposa, no podía tener hijos. Ante la firme promesa de Dios no dudó ni tuvo desconfianza, antes bien su fe se fortaleció y dio con ello gloria a Dios, convencido de que él es poderoso para cumplir lo que promete. Por eso, Dios le acreditó esta fe como justicia.
Ahora bien, no sólo por él está escrito que “se le acreditó”, sino también por nosotros, a quienes se nos acreditará, si creemos en aquel que resucitó de entre los muertos, en nuestro Señor Jesucristo, que fue entregado a la muerte por nuestros pecados y resucitó para nuestra justificación.
Palabra de Dios. Te alabamos Señor.
SALMO RESPONSORIAL Lc 1
R. Bendito sea el Señor, Dios de Israel.
El Señor ha hecho surgir en favor nuestro un poderoso salvador en la casa de David, su siervo. Así lo había anunciado desde antiguo, por boca de sus santos profetas.
R. Bendito sea el Señor, Dios de Israel.
Anunció que nos salvaría de nuestros enemigos y de las manos de todos los que nos aborrecen, para mostrar su misericordia a nuestros padres y acordarse de su santa alianza.
R. Bendito sea el Señor, Dios de Israel.
El Señor juró a nuestro padre Abraham que nos libraría del poder de nuestros enemigos, para que pudiéramos servirlo sin temor, con santidad y justicia, todos los días de nuestra vida.
R. Bendito sea el Señor, Dios de Israel.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mt 5, 3
R. Aleluya, aleluya.
Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. R. Aleluya.
EVANGELIO
[¿Para quién serán todos tus bienes?]
Del santo Evangelio según san Lucas 12, 13-21
R. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, hallándose Jesús en medio de una multitud, un hombre le dijo: “Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia”. Pero Jesús le contestó: “Amigo, ¿quién me ha puesto como juez en la distribución de herencias?”
Y dirigiéndose a la multitud, dijo: “Eviten toda clase de avaricia, porque la vida del hombre no depende de la abundancia de los bienes que posea”. Después les propuso esta parábola: “Un hombre rico tuvo una gran cosecha y se puso a pensar: ‘¿Qué haré, porque no tengo ya en dónde almacenar la cosecha? Ya sé lo que voy a hacer: derribaré mis graneros y construiré otros más grandes para guardar ahí mi cosecha y todo lo que tengo. Entonces podré decirme: Ya tienes bienes acumulados para muchos años; descansa, come, bebe y date a la buena vida’. Pero Dios le dijo: ‘¡Insensato! Esta misma noche vas a morir. ¿Para quién serán todos tus bienes?’ Lo mismo le pasa al que amontona riquezas para sí mismo y no se hace rico de lo que vale ante Dios”.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Ir a la presentación de las ofrendasORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor, que quisiste que tu Hijo entregara su vida para congregar en la unidad a tus hijos dispersos, concédenos que esta ofrenda pacífica obtenga la comunión de voluntades y aumente la caridad fraterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Ir a la Plegaria EucarísticaANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Sal 90, 2
Tú eres mi refugio y fortaleza; tú eres mi Dios y en ti confío.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, que nos has alimentado con un mismo pan y un mismo cáliz, concédenos amar con un corazón sincero a los inmigrantes y abandonados, para que todos merezcamos estar finalmente reunidos en la patria celestial. Por Jesucristo, nuestro Señor.